Cada herramienta toma uno de los siete pilares del libro y lo convierte en un cálculo que se puede hacer antes de salir al campo. Sin registro, sin instalación: se abre, se cargan los datos del equipo y del cielo, y se lee el resultado.
Estima cuántos electrones por píxel y por segundo genera el brillo del cielo en el sensor. Es la señal que no se quiere: la luz del fondo se acumula igual que la del objeto y trae su propio ruido. Su valor es un dato imprescindible para incorporar a la fórmula que permite calcular el tiempo óptimo de subframe.
El cálculo combina el brillo del cielo, la relación focal del telescopio, el tamaño de píxel y la eficiencia cuántica de la cámara, y el ancho de banda del filtro. No depende de la apertura: al escalar el telescopio, lo que se gana en luz se pierde en cielo abarcado por cada píxel, y ambos efectos se cancelan.
El brillo del cielo se puede ingresar de dos maneras equivalentes y enlazadas: la clase Bortle del sitio o la magnitud de la estrella más débil visible a ojo desnudo. Al cambiar una, la otra se ajusta.
La misma nebulosa con 15 minutos y con 16 horas de integración: 64 veces más tiempo, 8 veces más SNR. El laboratorio simula el ruido de una astrofotografía superpíxel por superpíxel y muestra qué fuente manda en cada caso: el propio objeto, el cielo, la corriente oscura o la lectura.
Se pueden cambiar el tiempo total, la duración del subframe, la cámara (mono u OSC), el filtro (banda ancha o dual), el cielo y el ruido de lectura. La curva de SNR, el tiempo óptimo de subframe del capítulo 8 y la medición sobre la imagen, con la misma definición que el script SNR Calculator, se actualizan en vivo.
Un recorte de 6 × 6 píxeles de un sensor, en 3D, bajo la lluvia de fotones de una estrella, una nebulosa y el cielo. El núcleo de la estrella llena su pozo de 60.000 e⁻ en un minuto, mientras que el fondo tardaría tres horas. El laboratorio muestra qué le pasa a cada fotón en el píxel, qué se pierde cuando el pozo se satura, con antiblooming y sin él, y cómo la lectura convierte la carga en ADU.
Se pueden cambiar la luz de cada fuente, la cámara (mono u OSC), el sensor (BSI o FSI), el filtro, el Full Well, la ganancia y los bits, y llevar el recorte a cualquier zona del subframe completo. Fichas, un narrador y un recorrido guiado de ocho pasos explican cada elemento con las páginas del libro.
Tres imágenes en gris de la nebulosa NGC 6357, obtenidas con filtros de Hα, OIII y SII, se proyectan en 3D con el color que se les asigne, y la pantalla muestra la suma de las tres. El visualizador hace ver por qué el color de una imagen de banda angosta no se fotografía sino que se decide, por qué el Hα domina si no se igualan los canales y de dónde sale el dorado de la paleta SHO.
Se pueden elegir las paletas SHO, HOO, HSO, OHS y color natural, o asignar a cada canal cualquier color, y activar LinearFit, la normalización, el fondo neutro, el estiramiento automático de PixInsight, SCNR y las estrellas. Un inspector muestra la cuenta en cada píxel, y la expresión de PixelMath se copia lista para usar. Fichas, un recorrido guiado de ocho pasos y la sección "Cómo funciona" explican cada paso con las páginas del libro.
Las herramientas siguen el orden del libro. La primera está disponible, y las demás se van publicando a medida que se terminan.
Electrones por píxel y por segundo que aporta el brillo del cielo, según sitio, óptica, sensor y filtro.
DisponibleTolerancia de enfoque según la relación focal y la longitud de onda, para saber cuánto margen real hay.
En preparaciónRMS máximo tolerable en función de la escala de imagen y el seeing, para fijar un objetivo realista.
En preparaciónDuración de cada subframe a partir del ruido de lectura y del flujo de fondo calculado en la primera herramienta.
En preparaciónCuántas horas de señal acumulada necesita un objeto según su brillo superficial y el cielo disponible.
En preparaciónEscala de imagen, submuestreo y cuándo tiene sentido aplicar Drizzle según el seeing y el píxel.
En preparaciónLas herramientas calculan. El libro explica por qué.Cada calculador aplica una fórmula que en Los 7 pilares de la astrofotografía se deduce paso a paso, con sus supuestos y sus límites. Saber de dónde sale un número es lo que permite confiar en él.
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